martes, 27 de marzo de 2012

Fomento no quiere que sus funcionarios coman con constructores


Si hay una idea en la que insiste la ministra Ana Pastor desde que tomó posesión en Fomento esa es que debe imperar el juego limpio en el negocio de la obra pública. En este sentido, encargó en febrero la elaboración de un código ético del que las constructoras han comenzado a conocer de primera mano varios puntos que generan polémica.
Los funcionarios de Fomento deberán eludir en lo posible las comidas con los contratistas, principalmente con personal de constructoras e ingenierías; las reuniones con las empresas deberán celebrarse en despachos oficiales y, a poder ser, siempre tendrá que haber más de un funcionario presente en esos encuentros. Estas iniciativas han comenzado a correr como la pólvora por el ministerio, si bien no existe un texto cerrado aún.
Distintas fuentes conocedoras de estas intenciones tachan de absurdo un código de conducta que pone en entredicho a todo el sector. "Muchos de los funcionarios de Fomento trabajan a pie de obra y es bastante poco operativo que se les obligue a tanta asepsia", comenta un alto directivo de la construcción. Son muchos los que piensan que un documento de esas características pone en duda la honorabilidad de los funcionarios.
En la práctica, es la Inspección General de Fomento, que dirige Pilar Fabregat y que depende del subsecretario Mario Garcés, la que vela por la corrección en los trámites del ministerio.
Fabregat es licenciada en Derecho y funcionaria de carrera del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Previamente ha trabajado en el Ministerio de Ciencia e Innovación y dirigió el gabinete de la presidencia de Paradores de Turismo. Su relación con Pastor se remonta a cuando Fabregat fue directora de Consumo y Atención al Ciudadano en el Ministerio de Sanidad, donde también se encargó del gabinete de la ministra.
Buen gobierno
El revolucionario código de Fomento debería ver la luz en unos meses, al igual que el plan de infraestructuras Pitvi. Al respecto, la ministra Pastor volvió a referirse ayer, en un foro de infraestructuras organizado por Deloitte, a la necesidad de mayor claridad en los pliegos, más transparencia en los procesos de licitación, e insinuó que son necesarias normas de buen gobierno en el propio ministerio. La mandataria no fue más allá en las explicaciones.
En el mismo escenario y ante los responsables de constructoras como Dragados, Ferrovial, OHL, Sacyr, FCC y Acciona, Ana Pastor adelantó que el Estado sufragará el 50% de la inversión en los proyectos que salgan a concurso bajo el modelo de colaboración público-privada. Por el momento, se está tratando de involucrar a ICO y BEI, y se mantienen contactos con la banca comercial en busca de asegurar respaldo al citado Pitvi, con obras y conservación de infraestructuras por 225.000 millones.
Pastor reiteró ayer su preocupación por el estado de salud del sector concesional y avanzó que ya ha remitido una propuesta a la Comisión delegada para Asuntos Económicos con medidas de compensación. Su informe incluye créditos participativos para pagar los sobrecostes en expropiaciones, que han puesto en jaque a concesionarias como las autopistas radiales de Madrid, y la ampliación de las cuentas de compensación para asegurar ingresos en las autopistas ante la caída de tráfico.
Por último, la ministra mostró preocupación por la escasa penetración del ferrocarril en el tráfico de mercancías. "En unos años deberíamos doblar el actual 4% de cuota". Y dejó sobre la mesa una decisión inamovible: "Completaremos la red ferroviaria en todo el país con ancho internacional". La propuesta sembró dudas en el foro por inconcreta.

Fuente: Diario CInco Días
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