lunes, 26 de marzo de 2012

Activos refugio contra tiempos de crisis


El continuo encarecimiento de los precios del petróleo, la posibilidad de un rebrote de la crisis de la eurozona y la ralentización del crecimiento en China son los principales obstáculos del mercado. 
“Estamos un poco mejor que hace seis meses”, señaló, hace menos de una semana, la directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde. Esta sensación es común en los mercados. Para José Ramón Iturriaga, socio de Abante Asesores, la primera subasta a largo plazo del BCE, en diciembre, fue el punto de inflexión que ha conducido a una situación de menor tensión.
Pero los temores están lejos de haber abandonado los mercados. El alza de los precios del petróleo, la desaceleración de la economía china y el posible rebrote de la crisis de deuda europea son fuente de incertidumbre para los mercados, como ha quedado patente en las últimas sesiones. Ni siquiera, la economía de EEUU, que avanza con solidez en los últimos meses, se encuentra libre de sospecha para los expertos.
¿Es posible salir indemne de estos riesgos? Las últimas crisis han demostrado que la economía global sufre casi al unísono, ante las dificultades de origen local, máxime ante problemas de tal magnitud. Pero los expertos observan diferentes estrategias de inversión que pueden ayudar a minimizar los potenciales riesgos, en función de los escenarios que los inversores contemplen.
El alza del petróleo lastra la recuperación
El ascenso de los precios del petróleo ha marcado el desarrollo de los mercados en el primer tramo del año. El barril de Brent acumula una subida superior al 14% en 2012 y se sitúa sobre los 122 dólares. El propio presidente de la Fed de EEUU, Ben Bernanke, alertó hace escasos días del peligroso impacto que pueden tener las alzas del petróleo. La tensión en torno a Irán ha despertado los temores a un conflicto bélico en la zona de Oriente Medio, que tendría un fuerte impacto en el precio del crudo: algunos analistas lo han cifrado en hasta 50 dólares por barril. En ese caso, “EEUU se quedaría al borde de la recesión, Europa profundizaría aún más en su deterioro económico y el impacto sería mayor incluso en las economías emergentes”, señala Juan Carlos Castillo, de Capital Bolsa. Protegerse de un riesgo tan global resulta complejo.
Castillo sugiere que, aunque parecería lógico invertir en petroleras, éstas también podrían verse afectadas por el impacto económico de una subida de tal magnitud. Por ello, recomienda exponerse directamente al petróleo o, “ante la opción de que se eleve la inflación por los altos precios del crudo, en metales preciosos, que son los que mejor se comportan en este escenario”. Juan Ramón Caridad, de Swiss & Global, apunta la posibilidad de comprar bonos ligados a la inflación, “aunque siempre que tengan cubierto el riesgo de tipos de interés”. Y Soledad Pellón, estratega de IG Markets, aconseja una opción de arbitraje entre el barril Brent y el Texas. “Un posible conflicto afectaría en mayor medida al precio del Brent, por eso, el inversor podría ponerse largo en éste y, para disminuir el riesgo, apostar a la baja sobre el Texas”, explica.
La desaceleración de China y el ocaso emergente
China se ha convertido en las últimas semanas en uno de los principales quebraderos de cabeza para los inversores. Y Brasil también ha preocupado, al reducir de manera considerable sus previsiones de crecimiento para 2012. “Mucho se ha confiado en que los emergentes, con China a la cabeza, consigan, una vez más, compensar la ralentización de los países desarrollados. Por eso, la rebaja de las estimaciones de crecimiento en China no fueron bien vistas en el mercado”, indica Victoria Torre, de Self Bank. El jueves, los decepcionantes datos de manufacturas chinas volvieron a sembrar la incertidumbre en el mercado. Pellón advierte de que la desaceleración de estas economías, principalmente la china, afecta en primera instancia a mineras y materias primas, “pero acabaría teniendo un impacto sobre la economía global”. Para los inversores que no quieran exponerse al riesgo de un debilitamiento en China, aconseja no invertir en valores ni divisas con fuerte relación con los recursos básicos.
Al contrario, “una fórmula sencilla de protección sería ponerse bajista en los futuros sobre las materias primas”. Caridad no cree que China pueda sufrir problemas importantes a corto plazo, por el margen de maniobra del Gobierno para estimular la economía. No obstante, para quienes quieran disminuir su riesgo a este potencial escenario, considera un buen instrumento los fondos market-neutral, que invierten en pares de acciones, basando su rentabilidad en que un valor lo haga mejor que el otro. De este modo, se logra eliminar el riesgo de mercado. Caridad cree que los productos ligados a la volatilidad también tendrían un buen comportamiento en caso de crisis en China.
La nueva fase de la crisis del euro: Portugal
Mohamed el Erian, presidente de la firma de inversiones Pimco, ha sido uno de los últimos en alertar de los riesgos aún existentes en Europa, al afirmar que Portugal tendrá que reestructurar su deuda. La solvencia de España también ha sido puesta recientemente en cuestión por firmas de análisis como Citi. Iturriaga insiste en que “lo peor de la crisis debería haber quedado atrás”.
Pero, “la posibilidad de que Portugal no pueda hacer frente a su deuda está muy presente. Es una economía con escasa generación de flujo, que ha hecho muchos recortes y sigue sin crecer”, advierte Pellón. Ante este temor, muchos expertos sugieren que Europa podría hacer frente a un nuevo rescate de Portugal, “pero surgen dudas de si Alemania estaría dispuesta a asumir otra situación de este tipo”, indica Castillo. La caída de Portugal tendría consecuencias nefastas para España y, con total probabilidad, para el resto de las economías periféricas. Para no verse arrastrados por el impacto de este escenario, “muchos inversores están haciendo arbitraje, poniéndose largos en deuda alemana, que actúa como refugio, y cortos en portuguesa, española e italiana”, indica el analista de Capital Bolsa. Y señala una opción similar, apostando por la banca estadounidense, frente a la europea. Caridad, por su parte, recomienda, para sortear un nuevo asalto de la crisis soberana europea, la inversión “en fondos monetarios en dólares o en alguna divisa ajena al euro”.
El experto resalta el valor de los fondos de inversión, en un escenario de previsible inestabilidad del sector financiero, ya que son “vehículos de protección ante quiebras”, al no ser parte del balance de los bancos.
EEUU, ante el fin de las políticas de estímulo
Después de tener en vilo a los mercados durante el verano de 2011, por el riesgo de recesión, la economía estadounidense se ha transformado en el motor de la recuperación internacional. La progresiva mejora de las cifras de empleo, manufacturas, servicios e inmobiliarios ha alentado la mejora de la confianza de los inversores y han propiciado que la renta variable de EEUU haya alcanzado sus niveles más elevados desde antes del inicio de la crisis, en 2007. Pero las dudas tampoco son ajenas a la principal economía del mundo.
Castillo considera muy probable que se produzca una disminución de las tasas de crecimiento de beneficios empresariales. En su opinión, el consumo interno se ha mantenido gracias a las políticas expansivas de la Fed, pero el fuerte endeudamiento público dificulta que éstas puedan prolongarse. Castillo cree que este problema, que “ya ha empezado a manifestarse en la última temporada de resultados, en la que el número de sorpresas negativas fue el mayor en muchos años”, no está descontado por el mercado. Ante este riesgo, opina que, para invertir en bolsa, habría que apostar por empresas de economías con tasas de crecimiento aún elevadas, entre las que se incluirían Thailandia, Vietnam o India. Por sectores, “telecomunicaciones y tecnología mantienen ritmos de crecimiento suficientes para no salir muy perjudicado”. Bienes de salud y alimentación serían otras opciones aconsejables. Caridad augura que, en caso de que la economía de EEUU fuera objeto de tensiones, el resto de mercados se verían afectados. “En ese escenario, apostaría por el oro, porque lo mejor sería invertir en activos reales”, aclara.

Fuente: Diario Expansión
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