viernes, 30 de diciembre de 2011

Explicación a la crisis que empezó en 2008



Muy pocos predijeron la crisis. Todo empezó con una drástica bajada del precio
del dinero, que supuso una masiva inyección de liquidez en la economía
y una relajación del crédito. Éstas son las causas de una catástrofe gestada entre
bancos, inversores, tomadores de hipotecas, bancos centrales, aseguradoras y fondos.
Todo empezó en 2003, cuando el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, empezó a hablar del peligro de deflación, es decir, de una caída de los precios. Ése es uno de los fenómenos más peligrosos en una economía, porque si los precios caen, es que la gente no consume. Así que Greenspan, con la ayuda de uno de sus más cercanos asesores en la Fed, Ben Bernanke, promovió una drástica bajada del precio del dinero hasta el 1%. Eso supuso una masiva inyección de liquidez en la economía y una relajación del crédito. Greenspan, así, incumplió la que debe ser la primera obligación de un banco central, que es «llevarse el alcohol cuando la fiesta todavía no ha acabado», por utilizar la frase de William McChesney Martin, que dirigió la Fed en los años 50 y 60. El banco central inyectó más dinero de la cuenta en EEUU.Y el resultado fue una borrachera. Y de las grandes.
Con el exceso de liquidez, los bancos empezaron a conceder créditos inmobiliarios a más y más gente. ¿Por qué? Porque, con el precio del dinero oficial tan bajo, apenas les quedaba margen de beneficios en las cuentas y depósitos. La clave era crear hipotecas, en las que el cliente pagaba un interés, con lo que el banco obtenía un beneficio.

Al principio, los grandes bancos rechazaron entrar en ese juego, porque se estaban empezando a romper todas las normas de control de riesgos. Pero, ante los avances de la competencia, ellos también tuvieron que empezar a hacerlo. Así, en poco tiempo, se estaban concediendo 'liars loans' ('créditos mentirosos') a personas que no sólo no cumplían los requisitos necesarios para acceder a ellos, sino que estaban mintiendo sobre sus ingresos (frecuentemente, con el respaldo de los bancos). Greenspan animó, además, a que los estadounidenses tomaran hipotecas a renta variable, algo poco frecuente en EEUU.

A su vez, los bancos vendían esas hipotecas. En otras palabras: las transformaban en bonos y las colocaban en el mercado de renta fija. Con esa estrategia, en teoría, se diversificaba el riesgo. Y, para diversificarlo aún más, empezaron a mezclar diferentes tipos de hipotecas y de activos en un mismo bono. De esta manera, todos estaban contentos. El consumidor, porque accedía a hipotecas baratas, frecuentemente con un periodo de carencia de dos años hasta que los intereses empezaban a variar. El banco, porque tenía clientes y a su vez se deshacía de esas hipotecas, algunas de las cuales, evidentemente, iban a presentar problemas cuando la Reserva Federal subiera los tipos de interés. Los tenedores de bonos, porque tenían numerosos activos a su disposición que, además, podían asegurar sin problemas, porque las agencias de calificación de riesgos, que miden la solvencia de las emisiones, daban a esos títulos calificaciones excelentes.

Después, las cosas se complicaron. Los bancos aprovecharon para sacar de sus balances los bonos basados en hipotecas. ¿Cómo? Creando 'conduits' o vehículos especiales de inversión, que son entidades vinculadas al banco pero jurídicamente independientes de él. Esos 'conduits' compraban las hipotecas, con lo que éstas no estaban en el balance de los bancos. A su vez, los bancos empezaron a prestarse dinero unos a otros utilizando como garantía esos créditos hipotecarios. Y entraron los 'hedge funds', que son fondos que no están regulados, por lo que suelen correr riesgos mucho más grandes. Éstos también compraban y vendían bonos, y se endeudaban utilizando esos mismos bonos como garantía.

En esencia, eso fue lo que pasó. Todos estaban comprando, vendiendo y asegurando unos bonos muy peligrososy a su vez se estaban endeudando (frecuentemente para adquirir más bonos) usando esos bonos como garantía.

A partir de 2004, la Reserva Federal empezó a subir los tipos de interés. Pero lo hizo de una forma extremadamente gradual, con lo que la fiesta no terminó. Sólo a finales de 2006, la combinación de unos tipos más altos y el final del periodo de carencia en muchas hipotecas empezó a hacer mella en quienes habían contratados créditos 'subprime', es decir, de alto riesgo.

Y ahí fue cuando el castillo de naipes empezó a venirse abajo. Los primeros impagos cuestionaron la solvencia de todo el sistema. ¿por qué? Porque los bonos incorporaban hipotecas (y otros activos) de diverso tipo. Y nadie sabía si lo que había comprado valía algo o no. O si los bonos que su socio había utilizado como aval para pedirle un crédito tenían algún valor. La Reserva Federal y los demás bancos centrales occidentales respondieron inyectando más liquidez en la economía, con la esperanza de que, con más dinero en circulación, el mercado se desatascara. Pero el miedo era demasiado grande. Un miedo comprensible. Hasta la fecha, la crisis ha costado al sector financiero alrededor de 700.000 millones de euros en pérdidas. Y la factura final puede ser el doble, sobre todo a medida que los bancos europeos, que hasta ahora no han declarado lo que han caído sus activos, empiecen a admitir sus minusvalías.

Es así como hemos llegado a la actual situación, en la que se da lo que se llama una contracción del crédito.Nadie presta dinero a nadie porque nadie sabe si el otro es solvente. El pánico es tan grande que las entidades financieras han dejado de conceder créditos a las empresas que no están involucradas en estas operaciones y a los consumidores. Ahora, EEUU espera solventar la crisis haciendo que el Estado compre a las empresas financieras casi 500.000 millones de euros de esos bonos a los que ya se denomina «activos tóxicos». Y la UE está debatiendo una medida similar en Europa, con un costo de otros 300.000 millones. El problema es que esas actuaciones no solucionarán todo el problema. Y, además, puede que lleguen demasiado tarde para evitar una recesión mundial.


LEHMAN BROTHERS

El cuarto banco de inversión de EEUU se declaró en quiebra el 15 de septiembre de 2008, tras ser incapaz de encontrar un comprador. La firma, fundada en 1850 en Alabama por los hermanos Lehman como una pequeña compañía de algodón, tenía una deuda de 613.000 millones de dólares. El origen de sus problemas eran las hipotecas basura: una de las unidades de Lehman era BNC, uno de los mayores bancos hipotecarios de EEUU especializados en estos créditos concedidos a clientes con poca solvencia. En 2007, Lehman cerró BNC, pero sus problemas continuaron. El banco disponía de activos por valor de 639.000 millones de dólares y contaba con 25.935 empleados en 61 oficinas por todo el mundo. En este caso, el Gobierno de EEUU no acudió en auxilio de la entidad. 

AMERICAN INTERNATIONAL GROUP (AIG)

La tercera mayor aseguradora del mundo rozaba la insolvencia y el Gobierno de EEUU acudió al rescate en septiembre de 2008 para evitar lo que habría sido el mayor cataclismo mundial desde el 'crack' del 29. A través de la Reserva Federal, concedió a AIG un crédito de 85.000 millones de dólares (unos 60.000 millones de euros), que da al Estado el control del 80% de la compañía. La aseguradora debía hacer frente al impago de los 'credit default swaps', seguros que hacía a sus clientes protegiéndoles ante la quiebra de empresas en las que tuvieran inversiones. Algo que con la crisis ocurre cada día y que a AIG le ha costado miles de millones. Además,su apuesta por las hipotecas de alto riesgo de impago, las 'subprime', le han provocado pérdidas de 18.000 millones de dólares entre enero y septiembre de 2008. La compañía tiene unos activos de más de un billón de dólares (700.000 millones de euros), equivalente al 80% del PIB de España, y el monto de los créditos que bancos de todo el mundo tienen asegurados con ella ascendía a 215.000 millones de euros. Si quebraba, no les indemnizaría en caso de que los tomadores de esos créditos no pagasen. 

FANNIE MAE Y FREDDIE MAC

Las dos mayores entidades hipotecarias de EEUU también han sido nacionalizadas para evitar el desastre. El Estado ha asumido el control a través de la Agencia Federal Financiera de Casas e inyectará 100.000 millones de dólares en cada una.
FANNIE MAE se fundó en los años 30 como consecuencia de la crisis mundial. Como los bancos concedían los créditos con reticencias, el Gobierno creó la Asociación Nacional Federal de Hipotecas que dio, con menos recelos, préstamos hipotecarios a millones de personas. De sus siglas, FNMA, nació el acrónimo Fannie Mae. En 1968 se privatizó para separar su negocio de los presupuestos del país.
FREDDIE MAC es el hermano menor. Fue creado en 1970, bajo el nombre deBanco Federal de Préstamos para Viviendas, para ampliar el mercado de los créditos. Entre ambas compañías, que en el último año han perdido 14.000 millones de dólares, sustentan más del 40% de la deuda hipotecaria de EEUU. Se prevé que, una vez saneadas, sean troceadas y privatizadas.

BEAR STEARNS

El quinto banco de inversión de EEUU fue el primero en caer: reconoció problemas de liquidez y sus acciones se desplomaron un 46% en la Bolsa de Nueva York, por lo que el Gobierno de EEUU acudió en su auxilio para evitar que el colapso afectase a otras instituciones. Fue salvado por la mínima. Su rival JP Morgan anunció su compra en marzo de 2008 por tan sólo dos dólares (1,28 euros) por acción, en una operación sólo en títulos y que la Reserva Federal financia hasta el límite de 30.000 millones de dólares (más de 19.000 millones de euros). Esto situó el valor del Bearn Stearns en unos 236 millones de dólares (unos 151,5 millones de euros), lo que suponía un descuento del 93% respecto a su valor.

JEAN-CLAUDE TRICHET. BANCO CENTRAL EUROPEO

El presidente del Banco Central Europea (BCE) se está caracterizando por llevar una política económica contraria a la de Bernanke.
El francés (Lyon, 1942) se opone a bajar los tipos de interés para contrarrestar la ralentización del crecimiento de la economía en la eurozona.Mantiene que la principal tarea del BCE es asegurar la estabilidad de los precios y que si rebajase el precio del dinero, se dispararía la inflación.
El objetivo del BCE es defender los intereses de toda la zona euro. Trichet ocupa su presidencia desde el año 2003. 

ALAN GREENSPAN

Es uno de los nombres que se señalan como 'culpables'. Como presidente de la Reserva Federal, organismo que funciona como banco central de EEUU, Greenspan dirigió la política financiera del país desde 1987 hasta 2006. Unos años en los que apostó por una política monetaria expansiva que algunos analistas consideran responsable de la actual crisis.
Greenspan fue designado por primer vez en el cargo por el ex presidente republicano Ronald Reagan. Su desempeño fue tan bien valorado en su momento que Clinton, demócrata, lo confirmó en el puesto. Menos agradables fueron sus relaciones con George Bush, que sale muy mal parado en sus memorias. 

HYPO REAL ESTATE BANK

El segundo mayor banco hipotecario de Alemania ha rozado la bancarrota. Tras un primer intento de rescate fallido, el Gobierno alemán ha conseguido llegar a un acuerdo con los bancos y aseguradoras privadas para dar liquidez a la entidad y devolver algo de estabilidad a los mercados financieros. Entre ambos sectores —público y privado— inyectarán un total de 50.000 millones de euros. Dentro del marco de la crisis internacional, la situación de Hypo Real Estate se complicó debido a la imposibilidad de su filial Depfa Bank para conseguir liquidez en el mercado interbancario. En el segundo trimestre del año su beneficio bruto se redujo en un 87%.




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